Su cuerpo se estaba poniendo negro como el carbón, pero nunca sospechó que su hijo tuviera algo que ver

Advertencia: este artículo contiene imágenes que podrían perturbar a algunos lectores.

La vida de Kevin Breen marchaba realmente bien. Era un feliz padre de tres niños y tenía una esposa muy guapa y cariñosa. Nunca imaginó el terrible destino que le esperaba. Cuando Kevin cayó enfermo con una infección aparentemente inofensiva, todo cambió de repente.

En el 2016, un par de días antes de Navidad, empezó a sentir síntomas parecidos a los de una gripe común.

Cuando su enfermedad empeoró, su familia lo llevó al hospital más cercano. Al principio, los médicos estaban muy confundidos porque daba la impresión de que tenía una fuerte gripe, aunque sus síntomas empeoraban cada vez más.