Selfies demuestran lo fácil que somos engañados

Tiffany Brien es una bloguera especializada en fitness. Consciente de la obsesión de muchos usuarios por mostrar una imagen perfecta de sus cuerpos en redes sociales, decidió la semana pasada comparar dos imágenes del suyo. Ambas se tomaron con apenas doce horas de diferencia. Hizo el selfi de la izquierda antes de irse a dormir y el de la derecha, con el estómago mucho más plano, al despertar. «Ha sido una combinación de falta de sueño, estrés, hormonas e intolerancia a algún alimento. No pasa nada, nos ocurre a todos», dice en un post de Facebook que se ha convertido en viral.

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La australiana Constance Hall también recurrió a Facebook para comparar dos imágenes tomadas casi al mismo tiempo. El ángulo a la hora de hacer fotos cambia de forma radical la iluminación y la forma de su rostro.

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Muchas usuarias decidieron compartir en el hilo de comentarios sus propios selfis, demostrando que un buen o un mal ángulo puede cambiar nuestra imagen corporal de forma determinante.